miércoles, 5 de marzo de 2014

Chicas, ya está bien, los leggins no son para todas.

Lo sé, tengo muy poca vergüenza. Un año entero desaparecida merece por lo menos dos guantazos con la mano abierta. Pero estas cosas pasan. No voy a contar un rollo sobre mi ausencia porque sería mentira. Solo puedo decir que  ya estoy de vuelta, que al fin y al cabo es lo que importa.

Bueno, el tema con el que vuelvo a las andadas es algo que nos afecta a todos. Como muchas otras cosas que habéis visto por aquí. Pero esto no tiene nombre. Bueno sí, se llama leggins. Y es hora de que todos, sobre todo nosotras, las chicas, ya que somos las que más los utilizamos, pongamos los pies sobre el suelo. No, los leggins no son para todas. Solo para aquellas que tienes finas piernas, esbeltas y bonitas. 

Y como valen más unas imágenes que cualquier discurso. Ahí lleváis ejemplos de mi postura. Por qué no son para todas. Pues por estas razones. Mira, mira.




Noooooooo. Pero... ¿esto qué es? Esta muchacha con ese tanga, que se ve, porque sus leggins se transparentan. Vale que de las piernas no le quedan mal. Pero chiquilla, ¿tú es que solo te miras por delante en el espejo? Un giro, mínimo, para ver si el trasero se ve bien o no. Ay dios mío, vaya cosa fea de culo, que además está como mu apretao ¿no? Cachete con cachete, y nunca mejor dicho.





¡Oh! Aquí tenemos a la típica pija de buen cuerpo, mu mona de cara, peeeeero con tres culos en uno. Sí, fijaos, tiene uno inclinado hacia la izquierda, el original, y otro hacia la derecha. ¿Los veis? Yo lo que no entiendo es que al meterse el pantalón no se percate que se le están creando dos culos más porque lleva unas bragas de niña pequeña. Y claro, eso a presión no tiene que ser bueno. Porque aquí el problema principal es llevar ropa interior 4 tallas más pequeña de la que debería.






Uy. A ver... Espera. Vamos por partes. Tienes las tetas en la espalda, y caídas, ponte un sujetador, anda. En cuanto al trasero, es pequeño en proporción al cuerpo y sin embargo, se ve apretado también por los pantalones. ¿Cómo es posible? Si de las piernas te quedan holgados (holgueros como dicen en mi pueblo)... ¿qué le pasa a tu culo? Esto es muy raro, ¿eh?






Y por último, para hacerme muy pesada después de tanto tiempo callada... tenemos a la parejita cachonda. Él por lo poco que se ve va bien vestido, pero ella, en la primera imagen parece que no tiene nada puesto de cintura para abajo, pero luego el fotógrafo nos aclara con otra imagen que lo que lleva es leggins color carne. Nooooooo. Prohibidos totalmente, rotundamente, los leggins de color carne. No ves que te quedan fatal, que son feísimos y además te hacen un culo que parece que tu novio te acaba de dar unas buenas palmaditas en los cachetes (imagen 2) y ni siquiera te ha tocado, que lo acabamos de ver todos. Y él... qué rarillo es también, que no le dice nada a la novia. Hay gente pá tó. 

Como veis, féminas de todo el mundo, los leggins no se los puede poner cualquiera. Suena feo, lo sé, pero es la realidad. Hay muchos tipos de pantalón, no os empeñéis en ir a la moda o ponerse algo por narices. Mejor bien vestida y digna que con leggins horribles y marcando culón.


viernes, 19 de abril de 2013

Los tatuajes más increíbles del mundo

Hoy voy a hablar, perdón, rajar, de los tatuajes más increíbles que he encontrado en la red, pero no son increíbles por estar bien hechos, sino todo lo contrario, son tan feos y están tan mal hechos que es increíble que los tatuadores sigan vivos y dibujando en la piel de más víctimas inocentes. 

Comenzamos con la novia cadáver. El marido de esta muchacha, que en la foto parece simpática e incluso que en su boda se lo está pasando bien, no tuvo mejor idea que irse después de la noche de bodas a tatuarse a la reina de su casa. Tan embriagado estaba él de amor como el tatuador de cerveza u otras sustancias no recomendables para la salud, que de aquella sesión de tatoo surgió ese adefesio que veis en la imagen. Para adornar la cara de vieja de su mujercita no tuvo mejor idea (y quisiera pensar en todo momento que fue de él y no del artista) que escribir una frase cariñosa en homenaje a su esposa "In loving memory my wife". No había color más feo ni letras más horrorosas. Lastimica... de ella, claro.



Este niño seguro que es del matrimonio de antes. Y el tatuador no creo que sea el mismo, porque el esposo seguro que se encargó de él cuando superó su estado de ceguera por enamoramiento, pero el artista de tal obra maestra estudió en la misma academia que el otro. El niño ya da grima al natural, pero si encima es el protagonista de un tatuaje, tiene toda la pinta de ser otro curioso caso como el de Benjamin Button.




Otro niño. Este es más bonico que el de antes, pero no sale nada favorecido en el tatuaje que le han dedicado, porque le han hecho una boca del tamaño del pantano el Cubillas, y su expresión, más que la felicidad que recoge la foto, advierte indiferencia, aunque claro, toda la atención de tus ojos se va a la boca y al pelo y a su oreja... Pobretico.





Continuamos con la niña de la curva, o del lago, o del pozo, o de algún sitio del que nunca tuvo que salir, porque da muuuuuuucho miedo. ¿Recordáis la niña que salía en la película "The Ring"? Pues eso es una mariconada en comparación con esto. Esta tiene pose de -buena- pero tiene que ser una auténtica hija de la gran puta. Mirad sus ojos, y su boca... seguro que está tarareando la canción de la niñas que juegan a la comba en "Pesadilla en Elm Street" (Uno, dos, Freddy viene por ti...)






Seguimos, y ya casi terminando, con una imagen religiosa. La señora María no estaría nada contenta de ver lo mal que han retratado a su hijo, aunque no quiero ni imaginarme a María Magdalena, se pondría histérica (...con lo guapo que era... ayyyy). Es que de verdad, ese cuello cobra, esa boca de Sylvester Stallone "¡dios mío no siento las piernas!" y esos ojos, mejor dicho, ese ojo y ese otro ojo, cada uno a su aire, pero claro con la nariz que le han hecho al pobre se ven todavía peor. Al hombre lo han dejao hecho un cristo.




Finalizamos esta primera ronda, porque habrá más señoras y señores, sobre tatuajes infernales y horrendos, con uno que no es una cara -ya hemos tenido bastante- pero sí una frase profunda: "La vida no es FASIL". Muy bien, 'fasil' es verdad que no es. En todo caso 'difiSil'.




viernes, 5 de abril de 2013

Carteles singulares que, más que aclarar, confunden.

Bueno bueno bueno, es verdad, no tengo perdón de DOS, ni de tres, mucho menos de cuatro, tantos meses sin aparecer por aquí, ya está bien. Así que después de una larga temporada de retirada en el Tibet, con aire del fresco, vuelvo a las andadas. 

Como es habitual en mí, la vuelta no podía centrarse en otra cosa que no fueran frases redundantes o carteles peculiares. Vamos a ello:



A ver, primero "Esuelita" ¿qué es? Ya que lo queréis anunciar acorde a la edad de los alumnos escribidlo bien hombre...
Pero es que si además ponéis -escribir- con "v" creo que no os van a llamar mucho. Antes de querer enseñar, aprended primero vosotros.
 


 



Mira, tenemos la prueba del embarazo pero también te vendemos tinte para la ropa por si tienes algunos vaqueros un poco pasados para que los tiñes mientras esperas el resultado del test. Un servicio de lo más completo y variado, hija.





Pero qué le preguntaban a la cajera para tener que advertirlo.
- Buenas.
- Buenas. 5,80 por favor.
- ¿Te gustaría cargarte a alguien? ¿Qué piensas de la masturbación? Ponme una bolsa, anda.
 





Muchas gracias por la aclaración, pero no creen ustedes que es irrelevante este cartel... Porque si los tablones siguen donde siempre para qué informan. Cuando los cambien pongan el cartel. Hombre, que no está la cosa como para gastar tinta en cartelicos por gusto, vamos digo yo.


Bueno, este es tremendo: Esas comas ahí mal puestas "No tenga (coma) miedo no toque la (coma) puerta". Ambas sobran y alguna más por ahí igual que los puntos, pero vamos a lo importante, que es el mensaje. Lo que más sorprende es que al principio te dicen que no tengas miedo porque los perros están por el otro lado, pero luego cierran el mensaje advirtiéndote que tengas cuidado. ¿En qué quedamos, me acojono o no con los dichosos perros?




Bien dicho, digo por favor, es que vamos, el que piense que nos morimos solo por gusto, es que no sabe con quién está tratando. Aquí nos la jugamos y pensamos volver, aunque sea reencarnados en los perros del tío del césped, pero volveremos. Así nos cueste la vida, resucitaremos. Y va en serio ¿eh?



Mire usted, abrimos desde las 11:30 hasta las 16:30 y luego desde las 19:30 hasta las 24:00, vamos que estamos aquí todo el día. No hombre. Todo el día no estás. Estás las horas que dices más arriba. Es que son ganas de liar a la gente, luego si alguien te dice que fue a las 10:00 y no había nadie, le dirás que ese no es el horario, y tampoco es eso ¿no? Vamos a poner las cosas tal cual.









sábado, 17 de noviembre de 2012

Chocolate

Los que bien me conocéis, y los que no, porque en mi perfil lo pongo, sabéis que el chocolate es mi perdición. Desde pequeña me doy grandes homenajes con el rey de los dulces. No sé el origen de la adicción porque es cierto que mi madre siempre comió chocolate, pero no en las cantidades que yo lo hago.

Sobre el chocolate existen muchos tópicos, que no voy a tratar aquí, porque hay tanta información y tan contradictoria que ni me apetece ponerme a buscar más, ni me apetece aburrir mencionando algo que tal vez no sea del todo cierto.

Pero sí es verdad que si te duele la cabeza es mejor no probar el chocolate, porque te va a doler más, o provocar el dolor directamente él por ciertas aminas que contiene, y yo os lo puedo asegurar, porque me ha pasado. 

No todos los chocolates me gustan igual. Por ejemplo, nunca me veréis comprar chocolate blanco, ni chocolate con avellanas, pero eso no quiere decir que no los aprecie. El que más deja huella en mi bolsillo y en mi paladar es el chocolate con leche, y algunas veces el negro. Por supuesto que no solo me gusta el chocolate en tableta, también me encanta a la taza, o en bizcocho, o en tarta.

Lo más 'grave' que he hecho a consecuencia de mi demente pasión por tan deliciosa pasta de cacao y azúcar es echar porciones de chocolate con leche de tableta en un chocolate caliente a la taza. Os describo la situación: imaginad que una tarde en casa os apetece tomar chocolate a la taza (pero bien espeso ¿eh?, como me gusta a mí). Este chocolate líquido tan espeso y rico lo acompañáis de galletas, que vais remojando y comiendo con una enorme satisfacción. Y entre galleta y galleta, decidís echar una porción... o dos... o tres... de chocolate con leche en tableta. Si esto no lo habéis probado, debéis hacerlo, es delirante el placer al notar el chocolate en tableta derritiéndose en tu boca gracias al chocolate a la taza. Algunos estaréis ahora con empacho solo de pensarlo. Al resto, no pido vuestra comprensión a tan misterioso y cargante gusto, pero sí os aconsejo que lo probéis alguna vez.

Con el paso de los años, y tras zamparme muchas tazas de chocolate a la taza, puedo daros un pequeño consejo para que no odiéis el cacao en polvo y no dejéis de comprarlo por pensar que es un timo y que no espesa por mucho que se haga siguiendo las instrucciones. Pues bien, en la elaboración del chocolate a la taza, lo que no hay que hacer jamás es seguir los pasos que se detallan en el paquete. Esto tampoco lo he leído en ningún lado ni he buscado nada, como os decía, lo he 'sufrido' yo misma. Si pretendéis hacer un chocolate a la taza añadiendo la leche en el cazo, y justo después el cacao en polvo, y remover y añadir más, y remover y añadir más, hasta que esté a punto de hervir, gastaréis medio paquete para tener un chocolate medianamente bueno, lo único que conseguiréis es que se os pasen las ganas de tomarlo y de comprarlo más, y tendréis un líquido no muy espeso bastante oscuro (gracias a la cantidad de cacao que lleva). Pero, intentad hacerlo a mi manera, y os garantizo que tendréis un chocolate a la taza exquisito:  poned la leche, una taza por persona, en el cazo y dejadla que se caliente, con calma, vamos a tardar menos así que si lo hacemos de la otra forma. Para evitar la odiada capa superior de nata, id removiendo con suavidad la leche mientras se calienta. Cuando esté a punto de hervir, añadid un poco de de cacao y removed sin parar, bajad el fuego casi al mínimo y no dejéis de remover porque de lo contrario se pegará en el fondo. Y vosotros mismos notaréis que el chocolate se va espesando. Ya depende de cada uno el punto en el que pare. Y a disfrutar.

Y... de vez cuando me doy el 'señor homenaje' con un trozo de  tarta de chocolate americana que podréis encontrar en Food Factory, a esta sí le hago publicidad porque es superior, única e indescriptible.

Por cierto, he mencionado la palabra "chocolate" 24 veces, con esta, en el post. El chocolate, mi perdición. Uy, una más.


martes, 25 de septiembre de 2012

Pijolandia

Ayer le tocaron a los canis y hoy a los pijos. Que todos tengan un espacio en este blog y nadie quede excluido de su inestimable influencia internacional. Fuera de tonterías ya... y dicha la sandez pertinente, vamos al lío.

El pijo es un ser amado y odiado a la vez, como el cani. Al principio puede hacerte algo de gracia, pero conforme te fijas en su indumentaria y en su pose, deja de caerte bien. Al contrario que el quinqui, el pijo siempre tratará de evitar parecer maleducado. 

Si miráis en la RAE, pijo, en su primera acepción, se refiere a una persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada. Bien. Lo que pasa es que actualmente hay pijos en cualquier clase social. Y si nos fijamos en la tercera acepción de la RAE: cosa insignificante, nadería, la primera ya pierde un poquito de sentido y cobra fuerza mi afirmación sobre la expansión mundial del pijo en cualquier familia independientemente de su estatus social. Aplíquese esta interpretación a la siguiente expresión: "Me importa un pijo." Ole. Tan bueno como malo. Así es.




Pijo:
 - Pelo de corte largo, con flequillo frondoso y ligeramente peinado hacia un lado. 
- Camisa de color pastel, de marca por supuesto, y manga larga. Imposible ver a un pijo con camisa de manga corta. 
- Polo rosa de la marca del lagarto, lógicamente. 
- Importante y fundamental: pulsera con los colores españoles. Viva España... y yo (dice el pijo, claro).
- Reloj que vale más que un ojo de la cara del pijo. No sé para qué tanto reloj si luego miran siempre la hora en el smartphone.
- Pantalones chinos, y caros, de color caqui.
- Zapatos náuticos. 



Pija:
- Pelo largo con mechas, y algún detalle floral que ayuda a recogerlo en uno de los lados.
- Pendientes de bola, de perla blanca y no son de la abuela materna.
- Estas muchachas también se ponen los polos rosas, algunas de la marca del lagarto y otras de la marca esa de la bandera americana estilosa.
- Vaqueros que no suelen agraciarlas mucho porque le marcan demasiado el pandero.
- Reloj de oro o plata, según gusto de la pija, y que también vale más que un barco de vela.
- Zapatos de tacón o en su defecto, cuando van de sport, las típicas bailarinas.


Puntos en común entre el pijo y la pija:
- Les gusta el golf y la hípica. 
- Adoran a Hombres G, Melocos y El Canto del Loco. 
- Forma particular de hablar, con un tono muy propio (y muy fácil de imitar).
- En su vocabulario son comunes expresiones como: o sea, ¡pero qué me estás contando!, ¿me entiendes?, no entiendo nada, tía, ¡qué fuerte!
- Pagan con tarjeta en los pubs y discos.


Aunque hay pijos y pijas que saben estar y son muy educados y respetuosos, hay otros un poco... bueno, valorad vosotros mismos:


lunes, 24 de septiembre de 2012

El mundo quinqui/cani/choni

Qué sería de nosotros si no existiesen los quinquis/canis/chonis. Son necesarios para el desarrollo natural de nuestro ecosistema y para la evolución y el desarrollo del ser humano en la sociedad. Ya en serio... es coña. Si no existieran no pasaría nada, el equilibrio no se rompería en absoluto ni nadie los echaría en falta, ¿o sí...? No se me entienda mal, soy respetuosa con todo tipo de estilos, vestimentas y poses. Pero hay actitudes, como esta, que no son de mi agrado ni podrán presumir nunca de mi devoción y/o admiración.

El quinqui/cani/choni ha existido siempre, lo que pasa es que ahora tienen más peso, son más numerosos. Cada vez hay más. Lo bueno, si se puede decir algo, es que se reproducen entre ellos. Eso no está mal.

Como decía, ser cani o choni no es solo una etiqueta social. Es una actitud. La choni es chula y el cani es el number one, y chulo también, por supuesto. Una choni no va a salir nunca sin pintar, ni a por el pan, ni a tirar la basura y es impensable que vaya al instituto sin la raya negra en los ojos. El cani irá siempre con el último chándal del mercado o mercadillo (según clase social) y con el móvil más novedoso, de última generación, del que solo utilizará el "guasá". Este dato es importante, porque lo utilizan todos pero solo el 2% sabe escribirlo.




Idiosincrasia de la choni:
- Pendientes de aro bien grandes, de oro del güeno, hasta 8 duros compae, o plata de ley, de esa que brilla de verdá y no te deja los deos verdes vieho.
- Ojos bien perfilados de negro. Mientras más rabillo en el ojo, más categoría chavá.
- Pelo: pueden llevarlo recogido con cola alta o con pinza de los chinos rosa o de un color así discreto, o suelto con su correspondiente flequillo. Color: negro azabache o rubio bote. No hay punto intermedio.
- En verano: camisetas bien ajustadas de tirantes con un buen escote. En invierno: plumón rojo o rosa con brillo.
- Pose de foto: poniendo morritos, chato.




Idiosincrasia del quinqui/cani:
- El cordón de oro que no falte, su primo.
- La gorra, y mientras más de lado y más atrás mejor.
- Gafas de sol tipo aviador con montura blanca pero del rastro, que ni protegen del sol ni ná de ná pero están to guapas.
- En verano: chándal de marca o del mercadillo, según la paga de los papas. En invierno: otro chándal y plumón.
- Pose de foto: sacando un poco la lengua, chata.




Puntos en común entre el cani y la choni:
- Les encanta hacerse fotos en el baño.
- Su meeting point es el parque.
- Les gustan los coches tuneaos, el regeaton, el rap y el flamenquito.
- Además de las faltas de ortografía, tienen una peculiar forma de escribir. Por ejemplo: "Ninio, soi la JeSy, tu xOrbo si tu kieRes waPo, avé el Ninio, mIraMe illo, po no vEh que toy to bUena... este ta tOmpanao vIeo."
- Siempre están enfadaos con el resto de humanos. Si los miras, por casualidad, te la lían. 

Ahí habéis visto los quinquis/canis/chonis por excelencia, aunque claro, igual que en el mundo pijo, también existen cutres y horteras:






Este muchacho pegó el estirón de repente, como sus orejas, y se le quedó el chándal chico.
No lo lleva muy bien (el chándal tampoco) y no le gusta que le hagan ningún cumplido con sus pintas.















A este cani se le han pasado por alto dos pequeños detalles para ser un quinqui auténtico:
- Las gafas de natación.
- Y la camiseta de tirantes con la parte de atrás delante.
Tan bonico.

martes, 19 de junio de 2012

Redundancias varias

Existen en el mundo muchos carteles curiosos, ya vimos hace un tiempo algunos, pero hoy os voy a mostrar otros que resaltan por la redundancia de sus palabras o simplemente por el mensaje tan inusual que lanzan.



Librería de libros. Muy bien, gracias por la aclaración, no vaya a entrar alguien queriendo un kilo de tomates o cuarto y mitad de carne picada, porque las librerías pueden vender de todo, y es imprescindible al montar el negocio aclarar en la puerta la especialidad de la casa.




Se habla español en varios idiomas. Pero no era el español un idioma ya... o es que se refieren a dialectos, ay que nos liamos. Este mensaje por más que lo leo no sé si realmente se refieren a los dialectos o a que se hablan varios idiomas (además del español, claro). Carteles absurdos que te hacen sentir ignorante.






Prohibido hacer fuego y acampar en el fondo del lago. Gracias, pero yo había pensado hacerlo en la orilla... en el fondo no creo que haya nadie haciendo unos lomos y panceta. Y si hubiera alguien de eso ya se encargaría Iker Jiménez.





Comida casera para comer. Hombre por favor, ya que le hacemos la comida con los productos del huerto, y al estilo de la abuela, no tendrá la poca vergüenza de tirarla por ahí. Como nos enteremos le hacemos un bizcocho de chocolate, para tirar esta vez, por supuesto.





Se pintan casas a domicilio. Uff, menos mal que es a domicilio, porque con esto de las nuevas tecnologías tengo mis dudas sobre si el salón quedaría bien vía internet.



sábado, 14 de abril de 2012

Los cantantes más... los más... los más peculiares de España

Tocaba hablar de nuevo sobre música. Y no de cualquier música. Hoy tomarán protagonismo esos cantantes españoles tan... tan... tan singulares/especiales/particulares/originales/extraordinarios/peculiares/diferentes/excepcionales.

Empezamos con el joven Dámaso. No es nombre de mineral ni de telenovela. Ese nombre existe para una persona. Dámaso fue concursante de Gran Hermano y en su hit "Salgo a la vida" nos resume, en unos 3 minutos y medio, lo bien que se lo pasa desde que decidió ser él mismo, auténtico y atrevido. La voz y el tono dejan algo que desear... Sí, he dicho algo porque hombre... siempre se puede encontrar algo peor.  En el videoclip podemos ver que ha llamado a sus colegas frikis (algunos de ellos vistos también en TV) que bailan como dirían en mi pueblo "haciéndose añicos" cuando el tema es más bien flojillo.

Mientras lo escucháis podéis ver a sus dos mejores amigos que van de guaperas y se ponen cerquita de él para chupar cámara. En el minuto 1:38 vemos a su colega Kevin, con la camiseta amarilla de mangas a la abscisa, haciendo un movimiento pélvico muy sugerente. Y el de negro, el Samuel, se nota caluroso... hasta se desabrocha un poquito la camisa... (momento "ouh yeah" en el minuto 2:43). Y ese gesto de Dámaso al guitarrista en el minuto 2:54... "oh sí Dama, te estás animando". Cantadle a la vida como él.





Le toca el turno a un clásico: "Toda" de Jesulín. El que ya me conozca un poco sabrá el repelús que me dan los toreros. Pero bueno, ahora no voy a rajar de ellos, ya lo hice hace tiempo en otro post. Este muchacho no tenía suficiente con matar toros, y recibir a cambio grandes cantidades de dinero, muchas orejas y rabos, y bragas y sostenes... sino que quiso ir más allá y probar suerte en el mundo musical. Le pone sentimiento, eso no podemos negarlo. Tuvo grandes consejeros. Pero es que el pobre no daba más de sí, no triunfó como cantante y mira que las mozuelas lo admiraban, cosa que yo nunca entendí porque el Jezú ni es bonico ni es ná. Este tema si queréis lo podéis dejar de escuchar a los 40 segundos. Tampoco os perdéis nada. En lo que no me había fijado yo era en el casco de pelo que tiene el tío y en esas patillas tan pobladas que le tapan media oreja. Si tu peluquero es un cutre empéñate un poco en que te corte las puntas, hijo mío, que estás muy feíllo, pero mira, ya las tienes abrigadas para el invierno... "No hay frío que por patilla pase."




Venga, vamos de mal en peor, el turno ahora de Chikilicuatre con el insoportable/insufrible/inaguantable/irritante/fastidioso/molesto "Baila el Chiki-Chiki". Nunca pude con la canción y mucho menos con el "perrea perrea" acompañado de ese gesto coreográfico de tan poco gusto visual. A pesar de empezar todo esto como una canción-coña más, los españoles, que somos así de simpáticos y apreciamos tanto la buena música de nuestros congéneres, la votamos para que nos representara en Eurovisión de 2008. Su protagonista no daba crédito pero le echó narices y se presentó. Spain 0 point.




Leonardo Dantés y su mágico tema "Tiene nombres mil". Sobre la canción en sí creo que no es necesario comentar mucho. Elogia nuestro idioma, nuestro rico vocabulario... qué cachondo el tío... A mí lo que más me gusta de este personaje (incluso me cae bien) es su buen humor y sus coreografías. "Baila como si nadie te viera" es el dicho preferido de este simpático individuo. Si os fijáis tiene 3 movimientos fundamentales en su baile: pesqueros (de lanzamiento de caña), aeróbicos (izquierda-izquierda-derecha-derecha) y agitadores de aire de su espacio vital (para purificar el aire). Hasta él mismo se parte... normal, si es que le echas un morro que no veas, colega. En fin, que ahí donde lo veis, este friki musical ha compuesto temas para artistas como Los Chunguitos, María Jiménez, Lola Flores o Sara Montiel.  Las apariencias engañan.




Seguimos este listado de ídolos musicales autóctonos con... ¡Tatatachán! Tamara, digo... Ámbar, digo... Yurena, eso, ahora es Yurena. Es que ha tenido estos tres nombres, aunque siempre se le conocerá como Tamara (su primer nombre artístico) el cual decidió cambiar cuando apareció la otra Tamara (más joven y que cantaba bien) y la gente empezó a distinguirlas como Tamara la buena y Tamara la mala (y a Yurena le tocó ser la mala, claro).

Tamara/Ámbar/Yurena tiene una cosa muy buena: se cree que canta genial y que es toda una artista de los pies a la cabeza... a mí, personalmente, y lo digo en serio, sin ningún tipo de ironía, me encanta que sea tan elegante, porque ella es una señora y con mucho estilo y lleva esa pose hasta el final, en cualquier situación de su vida. No es muy expresiva con su cara y no se le ve mala persona. Tiene un apoyo incondicional, su madre, la señora Seisdedos (así se llama una placeta de mi pueblo). El problema es que la madre es muy protectora con su hija y ha llevado, dicen las malas lenguas, un ladrillo en el bolso para defender a su hija de los paparazzi. "Mamá quiero ser artista."




Terminamos este magnífico listado musical de artistas españoles con el increíble Josmar Gerona (mi favorito) y su temazo "Girls". El Josmar no conoce ni ha oído hablar del sentido del ridículo ni de las modas ni de la última temporada de Zara, él solo va como le sale de las narices. Le gusta enseñar sus glúteos con un tanga de cuero muy incitante -y estresante-, calzar bonitas botas texanas y chaqueta de flecos.

Tiene enamorada a la cámara (y a más de uno...) con su mirada y sonrisa tan personales e insinuantes. Sabe moverse y lo hace muy bien. Además su culo no tiene ni una pizca de celutitis, mírese el mismo en el minuto 1:15 y morid de envidia, chicas... más quisiéramos algunas tener esa piel en nuestro trasero. A quién le importa...






lunes, 19 de marzo de 2012

Y tú, ¿de dónde eres?

8.116 
Todos esos municipios hay en España. Un montón. Lógicamente entre tanto pueblo algún nombre habrá curioso. Pues sí, lo hay.

Hay nombres de pueblo que acojonan, como Los Infiernos en Murcia; La Matanza en Alicante; y La Degollada o El Pozo de las Mujeres Muertas en Asturias.


Los hay con nombre de cosas cotidianas que solemos utilizar, como Silla en Valencia; Las Mesas en Cuenca; o Llaves en Cantabria. Los hay traviesos, como Malillos en León. Los hay con cachondeo, como Guasa en Huesca. Y los hay tranquilos, como Espera en Cádiz.

También los hay religiosos, como La Hija de Dios (Ávila) o Dios le guarde (Salamanca). Y hay auténticas dedicatorias a personajes singulares, como Arroyo del Cabrón en Zamora o El Gordo en Cáceres.

Yo soy de Albolote (Granada). Su origen como población data de la época nazarí y está relacionado con la abundancia de encinas en su entorno. De hecho, su nombre al-Bullut significa encina o el encinar. Todo nombre tiene su sentido.
 
 
 

martes, 13 de marzo de 2012

La moda

Yo siempre he vestido como me ha dado la gana. Y en realidad, ahora que lo pienso, no he sido nunca extravagante. Es cierto que cuando tenía 18 años llegué a raparme la cabeza y cuando el pelo me crecía un poco me lo decoloraba, teniendo mi cabello un color parecido al de una panocha. Iba con pantalones anchos y sudaderas o camisetas y zapatillas de deporte. Cómoda.
También me dio una temporada por pertenecer al magnífico (léase con tono irónico, por favor) mundo cani/quinqui/choni. Menos mal que me duró poco y tuve la inteligencia y fuerza de voluntad suficientes para no caer en sus redes y salir corriendo cual ratoncillo cuando ve un gato feroz. Es uno de los mundos paralelos que se mantendrán por siempre en el universo y que jamás podrán desaparecer, puesto que el que cayó y se convirtió en cani/quinqui/choni y no salió de ahí, crece y, lo peor de todo, se reproduce con otros de su especie. Y sí, tienen hijos, educados también así... Y es común ver hoy día a canis/quinquis/chonis treintañeros, apalancados en el "joé compae vieho... hasta 8 duros sabeh... como me mire otra vez lo reviento". Pufff. 



En fin... vamos a lo que vamos. Con 20 años todos mis pantalones eran de campana. Odiaba, mucho, los pantalones de pitillo. No los soportaba y me repetía una y otra vez que jamás me verían con unos. Y ahora con 31 años soy incapaz de ponerme unos pantalones de campana, sí, no me he hecho un lío, he dicho de campana. Y la principal razón está en que la maldita moda ha hecho que me niegue a mí misma. Donde dije digo, digo Diego. Y acabo de leer por ahí que el pantalón de campana volvió a estar de moda desde la primavera del año pasado. ¿Eh? Pues ni me había enterao mire usté. De todas formas me da igual, porque sigo vistiendo fuera de los estándares de la moda. Por supuesto que me compro lo que hay en las tiendas, no tengo yo la suerte de tener una modista para mí solita y que me cree los modelitos que me dé la gana, exclusivos para este -body milk-, pero sigo yendo a mi aire y me gusta sentirme como me dijo una vez Leti: "minimalista de la moda". 




Tal vez no tenga exactamente un look minimalista, pero al menos yo me veo que voy como la gran mayoría de mis amigos y conocidos y que no me miran raro al entrar en un bar o cuando ando por la calle. Eso solo puede significar una cosa: que voy como un alto porcentaje de mortales que tienen buen gusto al vestir. Pero es que eso del "gusto" es tan relativo... Que cada cual vista como le dé la gana. Anda que no es feliz un friki con sus camisetas de los 80 o un pijo con su jersey en los hombros (que de buena gana se lo quitaba a palos) pero vamos que yo respeto ¿eh? Pero que los pijos son un poco reventones también lo digo. En fin... mi armario está ahora mismo lleno de pantalones con corte "pitillo" como los de la foto, hay alguno recto también, pero vamos... no sé qué fenómeno extraordinario volverá a ocurrir en este cerebro para que de repente me vuelvan a encantar los de campana.


Según la RAE, la "moda" es el "uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos." Vale, esto lo entendemos. Lo que no controlamos son esas fuerzas misteriosas de la sociedad que nos mueven a ponernos de nuevo cosas de otras décadas. De repente. Todo, queridos, es por culpa de los medios de comunicación. Los anuncios, fotos, desfiles, etcétera, hacen que nos sintamos "dentro del sistema" si nos ponemos la -nueva temporada- del escaparate de Zara, o de Mango, o de la tienda que queráis. Claro, que las tiendas tienen que poner en sus percheros lo que viene de otros países europeos (o de otros continentes), si no lo hacen, venderían menos de la mitad de lo que venden siguiendo la tendencia. 




También pasa por "ser fan de". Si el cantante favorito o el actor de turno sale a sacar el perro con los pantalones rajados por las rodillas, tendrás a un montón de peña al día siguiente con las mismas pintas por la calle. O que de repente se hable mucho de Woody Allen en la tele y en un mes se vendan más gafas de ese estilo que de cualquier otras en todo el año. O el corte de pelo del Bieber... sin comentarios. 




Y sí, esto es así, pero yo sigo sin acordarme del día en que dejé de comprar pantalones de campana y empecé a ponerme los de pitillo. Tengo muy mala memoria. Me pasó sin ser consciente de ese cambio en mi estilo. He dicho "mi estilo". Y no es mío. Es el que nos marcan los modistas, a través de los medios, y que las tiendas nos obligan a ponernos. No es nuestro estilo. Es el de otro. El de aquel que dice en un momento dado "ahora se van a llevar las hombreras". Y todos nos compramos camisas con hombreras. La respuesta está en la psicosociología del consumo. Leed sobre el tema, es muy interesante.







miércoles, 7 de marzo de 2012

Un mundo INfeliz

Ni siquiera en el "mundo" que relató Aldous Huxley existía la felicidad completa, porque la humanidad era saludable y avanzada tecnológicamente y no existía la guerra ni la paz, pero se eliminaron otras cosas para alcanzar estas, como la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

Si en una utopía no existen todas estas dimensiones en armonía... ¿cómo pretendemos que lo hagan en un mundo en el que se desvía la atención del ciudadano con asuntos superficiales y sensacionalistas; en un mundo en el que -interesa- que siga existiendo la pobreza; en un mundo en el que se valora más el fútbol que la cultura, el arte. la ciencia y la literatura; en un mundo en el que se invierte más dinero en guerra que en educación o sanidad; en un mundo que ya no entendemos ni los mismos que lo creamos?


Cada uno también se crea su propia utopía (unos diariamente -los auténticos soñadores- y otros de vez en cuando). No está mal soñar. De hecho más que bueno, es necesario para el ser humano. Pero ¿por qué nos cuesta tanto dejar de ser marionetas sociales? Tal vez es el sistema, aunque tal vez -y creo que en la mayoría de los casos es así- sea por nosotros mismos. Por nuestro conformismo. ¿Y si algún día dejáramos de ser marionetas y cortáramos esos "hilos" que nos dirigen hacia donde quieren (muchas veces sin comprender su dirección) y ofrecemos a esos directores nuestra aportación a su guión. Es muy fácil decirlo ¿verdad? Sobre todo cuando en un país como este, a pesar de que la gran mayoría de los ciudadanos no apoyen -y pondré solo dos ejemplos- la guerra o una reforma laboral, sigan su curso, y ya está. Esta es nuestra democracia, señores: el 'poder del pueblo', que solo va a las urnas, pero tomar ese tipo de decisiones, como mandar tropas españolas a la guerra o llevar a cabo una reforma laboral que parece beneficiar más al empresario que al trabajador, da igual lo que quiera o no la gente. Menuda desmotivación.



¿Eso es política? ¿"Política" no se refiere a la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, aquella que según la RAE se refiere a la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo? Beneficio de la sociedad, no los propios o de un grupo de políticos. Intervención en los asuntos públicos... intervención. Y ahora mismo, en pleno siglo XXI estos términos brillan por su ausencia.

¿Para qué llegó el hombre a -conquistar el mundo-? (Inevitablemente siempre aparece alguna referencia de poder en el argumento)? ¿Solo para crearse problemas y competir para ver quién gobierna? ¿Solo para eso? Y los que de verdad conformamos la sociedad, ¿en qué nivel estamos? No lo entiendo.



viernes, 17 de febrero de 2012

Un momento inolvidable: sorpresa de mi hermano y mi sobrina

Septiembre 2010. Mi tío Gus (el moscón) me preguntó un día: "¿Tú qué tienes que hacer el 24 por la tarde? Es que necesito que me acompañes al aeropuerto porque lo mismo me sale un trabajo para ese fin de semana, y como la tita Angus quiere acompañarme, para que se vuelva contigo. Es que llegará un tipo de Madrid diciéndome si tengo que ir o no..." Como tampoco me meto yo en nada de lo que hace nadie, no pensé en si era raro o no lo que me contaba y acepté y propuse irnos los 3 en mi coche, sin sospechar lo más mínimo. Pero el bribón estuvo rápido: "No, no, que yo ya volveré el domingo... o el lunes y por si te viene mal recogerme ya tengo yo mi coche en el parking y me vengo tranquilamente..." Pues vale.

Quedamos en un kiosko que hay enfrente de la Iglesia de Albolote, para irnos juntos (ellos en su coche, y yo en el mío) al aeropuerto. Si me sorprendió un poco ver a mi padre en el asiento de atrás... Mi tía me dijo: "Que lo hemos llamado diciéndole que nos acompañara a ver unos azulejos." ¿Unos azulejos? Pero... claro, mi padre encantado... como buen albañil que fue, allí estaba él dispuesto a dar su buen criterio sobre la elección de los falsos azulejos. Pues vale.

Cuando llegamos al aeropuerto, mi padre me decía cada dos por tres, en voz baja: "Pero... estos dicen algo de unos azulejos... y estamos aquí..." Claro, yo le decía "no papá que hemos venido a acompañar a los tíos porque puede que el tito se vaya a trabajar fuera un par de días." Pues vale.

Mi tío se veía nervioso... pero yo no lo vi raro porque claro, estaba esperando una oferta de trabajo. Me parecía normal ese nerviosismo. Sin embargo, mi tía estaba tranquila, o al menos lo parecía. El vuelo del hombre que estaba esperando mi tío llegaba con retraso. Esto lo puso más nervioso aun. Cuando ya quedaba poco para el aterrizaje, Gus nos dijo: "Podéis tomar algo en la cafetería mientras hablo con este hombre, para que no nos vea a todos aquí." Pues vale.

Y a la cafetería del aeropuerto nos fuimos mi tía Angus, mi padre y yo. Estaba hablando con mi padre cuando de repente ¡¡¡veo aparecer a mi hermano con mi sobrina Aitana!!!! Fue verlos y echarme a llorar, sin poder pronunciar palabra. Mi padre se quedó pasmado... yo entre llantos le decía "que ha venido Javi". Entonces se giró y lo vio... La moscona de mi tía Angus ya había empezado a grabarnos y no nos habíamos dado ni cuenta... Y por mucho que trate de explicar aquel momento una imagen vale más que mil palabras.



Tati, no pudiste venir por trabajo y nos hubiese encantando verte aparecer junto a ellos. Gracias titos Gus y Angus por aquella sorpresa y gracias Javi y Aitana por aquel momento. Os quiero. 

Igual de emocionante fue sorprender a mi madre en el trabajo... Ella pensaba que estábamos allí por mi padre. Tenía a mi hermano enfrente ¡¡¡y no lo veía!!! Con mi abuela y mis tíos pasamos otro momentazo. Ese día fue tremendo, lleno de emociones. Y es magnífico llorar de alegría.





lunes, 6 de febrero de 2012

Por aquel entonces...

Cuando tenía 10-11 años, salía a la calle a jugar con los niños de mi barrio o con mis amigas del colegio. Y nadie tenía miedo de nada, solo de los porrazos que nos pegábamos con la bicicleta en el descampado de al lado de mi casa o de los balonazos que nos dábamos jugando al fútbol y al quema. De eso hace solo 20 años. La gente dejaba abierta la puerta de casa todo el día. Y nadie temía que entrara algún desalmado a robar ni nada por el estilo. A los niños solo nos decían que no volviéramos tarde para cenar y que tuviéramos cuidado con los coches.

Yo tenía una Motoretta roja que me encantaba (herencia de mi hermano). Y me tiraba las horas muertas encima de la bici para arriba y para abajo. Todavía no entiendo que no consiguiera deshacerme de mi panza. ¿No han dicho siempre que el deporte va bien para quitarse la barriga? Pues la mía no. Ni bici, ni fútbol ni ná de ná. Sigue conmigo, desde siempre, es inseparable. Y ya forma parte de mí (pues claro, cojones, la tengo pegada al tronco), es símbolo de mi idiosincrasia. Sin embargo, yo tuve suerte con la bicicleta porque no me caí muchas veces, la única vez que sí me acojoné viva fue subiendo un terraplén al final de la calle, era bastante empinado ¿eh? Yo estaba sola aquella tarde y me lo propuse como reto: "Hoy voy a subirte, sí... hoy sí, no me das ningún miedo, si pueden otros, yo también". Y ahí fui yo tan dispuesta a por el montículo con tan mala suerte... bueno, de mala suerte nada. Que no cogí bien la carrerilla y me pegué una hostia -a cámara lenta- hacia atrás que me hice puñeta la cabeza... Y así me retiré... con la cabeza gacha (por dolor y por vergüenza) a mi casica, que ya no pintaba yo nada por ahí...

Bueno, el caso es que éramos felices pasando la tarde en la calle tirados jugando y dando vueltas con la bici. No sé qué pasó en los siguientes años que de repente podía aparecer de verdad "el hombre del saco" o algún desconocido muy simpático y amable que podía darte "caramelos con droga" a la salida del colegio. Había más movimiento en la calle, porque había más coches también. La oferta televisiva en los 90 aumentó considerablemente, los juegos de mesa eran bastante populares en casa, igual que los Playmobil y las consolas. Mi hermano y yo tuvimos la Atari como primera (y única) consola. Gracias a mis padres (y a nosotros mismos) nunca fuimos niños de obsesionarse con "matar muñequitos" y jamás pedimos otra consola después de cargarnos tropecientas veces los mandos de nuestra querida Atari (porque eran pésimos y saltaban las piezas de dentro cada dos por tres). Pero ahí estaba el manitas de mi hermano para arreglarlos con lo primero que pillaba. Con deciros que después de la Atari solo he tenido la Wii... os podéis imaginar la poca dependencia que tiene mi cuerpo hacia estas máquinas. A mí me gustaba leer y el teatro. Sobre todo leer. Sí, tan pequeña y ya tan pedante, con solo 10 años tenía un grado superior en petardismo. No creáis que yo era de sobresaliente sin esforzarme ¿eh? que yo me lo curraba y me costaba llegar al 9. "Torpona pero aplicada" decían los profesores. Gracias, muy amables. Me dieron hasta un diploma a la niña más lectora del colegio. Me tragaba los libros en 3 días. Una barbaridad. Creo que me leí toda la colección del Barco de Vapor y un buen número de otras editoriales. El hábito de leer lo aprendí de mi madre. La veía leer y me gustaba.

Las puertas de las casas ya no se dejan abiertas. Eso es impensable. Los niños ya no salen solos a jugar, ni se van al colegio solos... ya ves, yo que me iba sola desde 3º de primaria. Y me da rabia que esto no pueda seguir siendo así. Tenemos más Cuerpos y Fuerzas de Seguridad pero más inseguridad ciudadana... o los primeros aumentaron por la segunda... pero eso da igual. El caso es que cada vez nos sentimos más inseguros. Tenemos más miedo, tanto en la calle como en nuestra propia casa. La sociedad ha cambiado, el ser humano también, sobre todo su mente, ¿existen más trastornos psicológicos o existen los mismos pero no hay control sobre ellos? No, al igual que la sociedad evoluciona el hombre también, cambia su rol, su estatus, y con ellos aparecen otros problemas, y otras enfermedades y padecimientos de origen psicológico y social. Y es complejo tratarlos. Conforme aparecen tenemos que aprender a hacerles frente.

Sea como sea, hoy día un niño no se aburre en casa, tiene al alcance de su mano todo lo que quiera. Y empieza a utilizar el ordenador, el dvd y un largo etcétera sin saber apenas hablar. Yo ahora soy incapaz de separarme del móvil y el portátil, pero sí recuerdo aquellos años con muchísima nostalgia y alegría, porque no tenía aparatos modernos pero me lo pasaba genial en la calle con mis amigos.

domingo, 29 de enero de 2012

¿Por qué pasa esto en la red?

El otro día en Facebook lo comentaba: "Cuando tenga realmente ganas de ponerme socióloga (y petarda, diríais más de uno), indagaré sobre el comportamiento de los usuarios en la red en cuanto a compartir información."

Todo surgió al ver que, en el perfil de uno de mis contactos en Facebook, la gente se "pronunció" más con la foto de una chica en la que su camiseta decía "Las putas insistimos que los políticos no son hijos nuestros", que con un repaso histórico-político que hizo sobre su país, mencionando el horror que sembraron unos terroristas en los años 80. Su asombro fue enorme (igual que el mío) y me quedé pensando: "Cuando alguien comparte en la red una información que puede ser interesante de manera general para el resto, la gente no tiene la misma reacción que cuando se comparten ideas superficiales, o se critica a alguien, o se muestra el estado de ánimo negativo o se cuelgan fotos desagradables."


¿Por qué ocurre esto? ¿Somos unos simples sensacionalistas? La falta de interés sobre el ámbito político y económico, ¿se debe solamente a la desviación de nuestra atención que provocan los medios de comunicación, o somos nosotros mismos los que nos hacemos pasar por ciegos y sordos? ¿Por qué se da esta falta de atención a temas interesantes? ¿Realmente la gente considera su vida tan complicada como para solo atender a cosas superficiales en la red? ¿La red se ha convertido en los últimos años en el "gran psicólogo gratuito"? Socialmente, esta necesidad imperiosa de desconectar de la realidad, ¿a qué se debe?

Ni muchísimo menos pretendo yo realizar aquí una investigación cualitativa, principalmente porque es imposible en un post, y un estudio de tal envergadura requiere mucho tiempo y dedicación. Ni tan siquiera este post es un planteamiento formal, ya que tampoco estoy profundizando demasiado. Solo es una llamada de atención, un intento de hacer reflexionar sobre el tema.

A principios de enero escribí en el post 'Los reyes son los padres': "...un mundo que, falto de tantas cosas grandes, cubrimos con otras más pequeñas. El ser humano es así de simple... y tan complejo a la vez."


Hoy miramos y oímos, pero no observamos ni escuchamos. Nuestras preocupaciones diarias (hipoteca, trabajo, familia, pareja, etc.) nos hacen sentir, de manera casi incontrolable, esa necesidad de "descentrarnos y desconectarnos" y ¿qué tenemos al alcance de nuestras manos para conseguirlo? Exacto. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las que llegaron en un principio para eliminar la brecha digital, ahora son auténticas herramientas cotidianas e incluso algunas se han vuelto totalmente imprescindibles en nuestro trabajo.

Pero, ¿las estamos utilizando con cabeza, con criterio o simplemente dejamos "nuestra huella" a lo que otros comparten y seguimos esa línea en la red, colgando información superficial, buscando justo lo mismo que los anteriores, que otros también dejen su huella poniendo un -jajaja- o un -me gusta-?


Cada vez somos más independientes socialmente, pero más dependientes tecnológicamente. Necesitamos saber cómo se sienten nuestros contactos, tener información y ver fotos de sus vidas. Nos mantiene entretenidos. Buscamos empatizar con ellos. Buscamos tener presencia en la red, teniendo amigos por todo el mundo, con los que nunca nos hemos visto cara a cara. Nos gusta que el resto sepa si nos sentimos bien o mal. Todo es "un grito desesperado de nuestra insignificancia en el universo". Estas pequeñas cosas van minando otras medianas... porque las grandes son muy difíciles de conseguir, y no siempre dependen de nosotros.


Todo, queridos míos, se resume en reflexionar sobre el uso que hacemos de las TIC. Pensad en las redes sociales en las que tenéis perfil, por qué decidisteis daros de alta en esas y no en otras, qué -actividad- tenéis en las mismas. Pensad que pertenecer a una red social no solo es -mirar qué hace el resto-. La gracia de las redes es compartir y crear necesidad. Necesidad de que otros esperen tu post, tu estado de ánimo o las fotos de tu último viaje. Y, sobre todo, lo importante es añadir contenido a lo que otros aportan y darle difusión. Ah, y yo os aconsejo que diferenciéis vuestro perfil personal del profesional. No tienen que ir de la mano, en absoluto. Sobre la pregunta a título de este post, no se ha dicho apenas nada aquí, ya seguiremos hablando en más ocasiones de todo esto.


Para el que ha pensado: "En tu blog a veces también eres superficial y hablas de cosas banales". Pues sí, es verdad, pero es que este blog nunca pretendió ser mi reflejo más formal, solo un lugar en el que pudiera hacer sonreír a otros con mis puntos de vista, un lugar donde contar algunas cosas personales, un lugar donde me sintiera cómoda. Un lugar de ocio y desconexión, de reflexión y psicología barata (si quieres también), de plasmación de mi buen humor natural y de mi petardismo más puro. Un lugar en el que tú, que ahora lees con cierto interés este post, has vuelto a acceder para leer qué cosa nueva tenía yo que contarte a ti un domingo a las 13:20.

Por cierto: Gracias a todos por seguirme, leerme, compartirme y provocarme que siga queriendo escribir.

martes, 24 de enero de 2012

Los coches de mi vida

De coches os voy a hablar hoy, concretamente de los coches que he tenido a lo largo de mi vida. 


El primero me lo compré en 2004, un Seat Ibiza blanco, de segunda mano claro, porque era estudiante y los ahorros que tenía trabajando de camarera no me daban para más. Eso sí, un 3 puertas, 1.9 diesel, con pocos kilómetros, muy bien cuidado, vamos, una ganga por 3600 euros. Si ahora me comprara el mismo ni de coña pagaría eso, porque ya tenía sus años, hubiese regateado hasta los 3000 por lo menos... pero en fin, la ilusión del primer coche y todas esas cosas. Y las ganas de dejar de pasar frío encima de la moto, mi Piaggio ZIP, que me gustaba muchísimo pero ya era hora de evolucionar y de subir en la escala social.

Tan contenta que iba yo con mi coche, para arriba, para abajo... Una maravilla. Un día, saliendo del trabajo, que por aquel entonces estaba en una imprenta con unos colegas, echando unos días, nos fuimos a tomar una cerveza. Solo una que al día siguiente había que ir a la facultad... Así que nos portamos bien, nos fuimos pronto y me ofrecí acercarlos a casa. Salimos del bar, en Plaza de Gracia en Granada.

-Elenita, ¿dónde vas? -preguntó Rocío conforme avanzábamos por la calle-. Tu coche estaba por aquí.
-No ves que no está aquí... lo dejaría más adelante... aunque me extraña que esté tan retirado -yo seguía andando-.
-Esto... Elena, tu coche estaba aquí.
-¿Estaba? ¿Por qué dices estaba? -retrocedí y me acerqué a ellos-. Rocío... ¿por qué dices...? ¿Y mi coche? ¡Y mi coche! ¿¿¿¡¡¡Dónde está mi coche!!!???

Y todo lo que dije justo después no lo voy a reflejar aquí porque puede herir vuestra sensibilidad. Podéis imaginar la cara que se le queda a una cuando no ve el coche en el sitio que lo había aparcado, sin pegatina en la acera de la grúa municipal, sin cristal roto, nada. Como si se hubiese volatilizado. Vamos, cara de poker total. La pena es que solo pude disfrutar del coche 4 meses. Una putada y de las gordas.


Unos 3 meses después del gran robo, mis tíos se compraron un coche y me vendieron el que tenían muy barato, un Opel Kadett Beauty, blanco también. El Ibiza no aparecía y yo creía verlo por todas partes en Granada. Iba obsesionada en la moto buscando el coche. El Kadett no tenía aire acondicionado pero ese verano no fue ningún impedimento para hacer ruta de festivales y conciertos con Leti y Rocío. Bajábamos las 4 ventanillas, nos comprábamos una botella de dos litros de agua y andando. Era el año 2005 y nos animamos a ir al Contempopranea, un festival pop que se celebra en julio en Alburquerque, Badajoz.

La ida no fue mal... unas 6 horas y media con parada incluida en un bar de carretera. El festival... bueno, estuvo bien. No seáis mal pensados, lo digo así porque lo pasamos un poco regular con -prácticamente- todo. De hecho hicimos una canción de nuestro fantástico y divertido viaje en el que reflejábamos en tono pop nuestras desventuras en Alburquerque. "Historias de la Quercus" se llama el tema y en otra ocasión os lo pondré. Frío, durmiendo poco e incómodas... Pero cuando lo pasamos realmente mal fue a la vuelta. A mí me dio una pálida de las buenas que hizo que echásemos en el viaje 12 horas, cuando lo normal era la mitad. Y como era la única de las tres que tenía carné solo nos quedó elegir entre: morir del asco por ahí tiradas en mitad de la nada, o intentar llegar sanas y salvas aunque muertas del asco por la vuelta tan mala a Granada. Elegimos la segunda opción. Rocío y Leti cantando en el coche y echándome agua en la cara para que no me diera sueño. Lo pasamos realmente mal pero cuando lo recordamos nos hace mucha gracia. Aquel fue un verano fatal.

Ese mismo año, a finales, me tragué con el Kadett un 4x4 en la circunvalación, un día lluvioso volviendo a casa después de clase. El capó del Kadett se quedó un poco tipo acordeón, y el 4x4 ni un arañazo... fui yo la que le dio el golpe por detrás. Coche al taller, dineral en reparación y 10 días con collarín.


El Kadett Beauty quedó de nuevo Beauty total (ya, ha sido un chiste fácil, pero no lo he podido evitar). De nuevo con el Kadete en marcha, como yo le llamaba. Estaba contenta y pasaron varios meses, hasta que recibo la llamada de la Guardia Civil. Habían encontrado, mejor dicho, se habían dado cuenta, por fin, que mi coche estaba en el parking del aeropuerto de Málaga, llevaba allí más o menos un año y medio, desde un mes después de que me lo robaran. Pero no se habían dado cuenta hasta ese momento. Cuando el coche ya tenía las 4 ruedas desinfladas, 4 dedos de polvo y una deuda de 10000 euros por estar estacionado. Tuvieron que pasar unos 6 meses hasta que pude retirarlo, por el papeleo con los juzgados y demás. Por supuesto que no tuve que pagar esa cantidad desorbitada ya que tenía mi denuncia y era la prueba de que el coche estaba allí en contra de mi voluntad, por el robo. Ibiza al taller y Kadett regalado a mi primo.


El coche fue bien un tiempo pero en el trabajo empecé a darle bastante guerra y ya fallaba mucho, tanto que un día se plantó y después de darme dos irritaciones buenas de taller de esas que duelen mucho en la cartilla del banco, me dijo "bonita, cómprate uno que yo ya estoy arreglando los papeles de la jubilación".

Y así fue... en junio de 2009 me compré mi coche actual, nuevo flamante. Un Seat León, negro... que el color blanco ya me había dado muchos problemas. Han pasado dos años y medio desde que lo compré y va igual de bien que el primer día. Y espero que me dure muuuuuchos años más y sea mi compañero fiel en nuevas aventuras viajeras.





sábado, 21 de enero de 2012

Momentos con Loby

El otro día cuando hablé de Loby, os comenté que ya os contaría algunos momentos únicos que he vivido con ella. Pues bien, aquí tenéis algunos.

Lógicamente, el día que la recogimos ya fue un momentazo. Pero uno de los días que nunca se me olvidará fue cuando estábamos en el salón viendo la tele, la gata por allí dando vueltas (llevaba pocos días con nosotros), se acercó a mis pies, estornudó y le noté algo en la nariz:
- Patri, ¿qué tiene la gata ahí?
- Será un moquillo...
- Un moquillo... pues vaya moquillos más raros tienen los gatos, ¿no? Trae un poco de papel higiénico.

Cuando le tiré poco a poco de aquello que le colgaba a la gata... ¡Me iba a dar algo, era un gusano!!! Era muy fino pero medía unos 10 centímetros... Claro yo ya no quería tocar a la gata, me moría del asco.
- Y ahora, ¿qué hacemos?, que es muy tarde y está la veterinaria cerrada. Vamos a uno de urgencias.

Nos teníais que haber visto, las dos agobiadísimas por la calle de madrugada, Patri con la gata en brazos y yo muerta del asco recordando el gusano. Cuando llegamos a la veterinaria, tuvimos que esperar unos minutos hasta que nos atendieron... En la sala de espera, con el apuro que teníamos, la gata en una silla maullando sin parar, con una pena... y nosotras allí con las lágrimas saltadas, acojonadas con el gusano, preocupadas por la gata,  angustiadas con la espera... El veterinario nos dijo que eso no era nada grave, que como el animal estaba lleno de gusanos por dentro, justo en el momento de estonudar, tenía uno por los pulmones y salió con el estornudo hacia fuera. Le dio una pastilla y nosotros a él 80 euracos por la consulta. Ahora me río al recordarlo, pero... pufff ¡qué mal rato pasamos! Cuando se lo contamos a la veterinaria de Loby (la auténtica) nos dijo que cuando nos pasara eso que la llamáramos al móvil. Pues sí... pero no caímos en eso... no sabíamos que tenían servicio de urgencias... y la hubiese atendido mejor y sin esa clavada, que el otro era un espabilao y un malafollá.

Ya pasado un tiempo, unos dos años y medio más o menos, vivía en Albolote, pero ya sola con Loby. Y me mudaba de nuevo, en la misma calle pero a la acera de enfrente (al piso de mi hermano), él se iba a Lima con su familia un tiempo y yo me acoplaba en su hogar estupendo como su inquilina, hasta que volviera. Haciendo la mudanza, mientras recogía lo que tenía en el armario de la habitación pequeña, me encontré a Loby tal y como la veis en la foto. Es como si con ese gesto dijera "tú, ya está bien de tanta mudanza, que cuando le pillo el gusto a una casa nos vamos a otra... ¡no más mudanzas!". Me costó un buen rato convencerla para que saliera del cajón. Protestándome con maullidos, claro... muy propio de ella. Contestándome a todo.





Loby siempre ha sido de meterse en todas partes, además de los cajones abiertos y el armario (que ella misma abre, dejando la inevitable huella de sus garras) también le encanta meterse en el lavabo, el bidé y la bañera. Sobre todo le gusta ver un hilo de agua caer del grifo y cogerlo con la pata para beber.






El rascador: una de las cosas que no le han podido faltar nunca a la gataca. Pero claro, con lo salvaje que era no le duraban un asalto, y los dejaba hechos trizas en semanas. Hasta que llegó el megaultrarascador (ahí a la derecha lo podéis ver) y la gata feliz, alucinada de tener tal armatoste para ella solita. Como me dijo Pedro: "le has comprao un gimnasio, compae". Jejeje, no sé si me hacía más ilusión a mí que al animal. Pillé un ofertón en una tienda de animales y me llevé el que quedaba en el escaparate, montado y todo. Ahora el megraultrarascador está esperando ser sustituido por otro de igual o más tamaño, pero es que no encuentro, los que hay están forrados con "piel tipo tigre" o directamente valen un cojón. Estoy atenta a ver si tengo suerte y encuentro uno parecido y tan barato. Si os enteráis de algo, avisad, ¿eh?




















El día que lo pasé realmente mal (mucho peor que el del gusano), fue cuando decidí operar a Loby para esterilizarla. Ya llevaba 2 años tomando pastillas anticonceptivas y había riesgo de que le salieran pequeños tumores en el útero. Como la gata siempre ha sido la pupas, y además tenía una hernia -benigna- en el ombligo (desde que era un cachorro), el veterinario me aconsejó que la operara de las dos cosas a la vez. Y así lo hicimos... Como me dijeron, la pobre ya tenía algunos tumores en el útero, así que en la misma operación aprovecharon para quitarle los tumores, la hernia y esterilizarla. Estuvo todo el día en la veterinaria. Cuando la recogí estaba todavía adormecida de la anestesia y no quería ni que la tocara. Quería hacer pipí en su arena pero como tenía la mitad del cuerpo aun dormido no podía moverse apenas y maullaba sin parar. Yo intentaba cogerla para ayudarla pero me daba unos bufidos que me puse a llorar como una auténtica pava, de la lástima y la pena que me daba verla así. Tenía una cicatriz en la barriga de unos 12 centímetros, menos mal que le cicatrizó rápido y muy bien. ¡Aiiinnnsss! Lo que sufre una madre.

Otro día graciosillo (lo digo con la boca chica, ¿eh?) fue cuando llegué a casa y Loby no estaba por ninguna parte. Le había dejado el balcón del salón abierto, para que estuviera en la terraza, porque le encanta, y la petarda se había caído a la terraza del bajo (desde un primero). No vivía nadie ahí, y tuve que pedirle ayuda a mi vecino para cogerla, y los dos con la escalera conseguimos sacarla. Cuando la miré por si se había roto algo, vi que en la boca tenía una herida, en el labio, le abrí la boca  y la gata al caer se había partido el colmillo izquierdo. ¡Foh! Lo que yo os diga... 

Y la última vez que la vacuné, a finales de noviembre, me dijeron que tenía una nueva hernia, pero no en el ombligo, sino más arriba... y que tenía que ir dándole masajes para controlarla y reducirla para que no se le complicara y así evitar la operación. Sin embargo, en los dos últimos años Loby ha ido al veterinario solamente por la visita obligada de la revisión y la vacuna anual, porque está estupenda. Cuando la veo en la terraza revolcándose bajo el sol mientras se lame las patas aseándose... solo pienso en lo feliz y sana que está y lo feliz que me hace a mí verla así.